miércoles, 8 de octubre de 2014

Supernova.Sillas. (1992)


Ya había tenido algún tímido acercamiento a la escultura: se trataba de unas construcciones que luego pintaba como si fueran lienzos. Era mi época más abstracta y coloreaba con mucho movimiento sobre un obelisco, una esfera o un cono, de cierta presencia (alrededor de metro y medio de altura).
Lo que os muestro ahora tiene más influencia dadaísta o surrealista. Es una acumulación de objetos sobre  5 sillas infantiles hechas con madera y mimbre, anteriormente usadas en una Escuela Infantil. Al realizarlas funcioné con el mismo automatismo que en las pinturas pero con una intención: mezclar lo clásico (sacralizado), con lo más vulgar. Escayolas, plásticos diversos, madera, papel, etc. Unificando  sus heterogéneas texturas con resina de poliéster y pintándolo con pintura de piscinas y colores de caramelo. Luego hice otra que era una mesa de la misma procedencia, en este caso modificada en su tamaño, a la que uní una silla junto a otras cosas.
La realización fue alrededor de  1990. Eran esculturas con cierta fragilidad, con mucha ironía y, en la mayoría de los casos, provocaba sonrisas en quien miraba.








Escala cromática integral. 115x100x60cm.



Escala cromática integral (detalle).



Symphoniae Sacrae (azul). 75x33x28cm.

Symphoniae Sacrae (amarilla).69x33x28cm.

 Symphoniae Sacrae (rosa). 77x33x28cm.

 Symphoniae Sacrae (verde). 59x33x28cm.

Symphoniae Sacrae (violeta). 65x33x28cm.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Supernova. Pintura (1992).


Lo que  muestro son las fotos del trabajo que enseñé por primera vez en 1992 y que, probablemente, es la que más cantidad de obras tenía de todas las exposiciones  individuales que he hecho hasta ahora. También fue la primera en la que la diversidad de técnicas empleadas era la protagonista. Había mucha pintura, pero también collage, escultura, vídeo y música (compuesta e interpretada en equipo con Rodrigo Tapias y que se podía escuchar en la sala). Incluso un amigo jovencísimo (José Ramón González, 17 años) nos dio un concierto de piano con temas que compuso, influenciado por mi obra, en un proceso de creación paralela.
En esta primera parte os enseño la pintura. Se trata de una faceta más de la ensalada de imágenes, de ese proceso en el que reúno  imágenes descontextualizadas. Cada temporada de trabajo supone una evolución técnica. En este caso la ensaladera era más una atmósfera en la que pululaban diversas imágenes trabajadas con óleo pero como si fueran realizadas con tinta o lápiz para un cómic o cartel, usando la línea clara y, en algunos casos, coloreándolo después. Es una técnica que he utilizado y utilizo mucho desde entonces, aunque se haya ido enriqueciendo. El aire lo creaba un pollock que previamente había pintado. En realidad luego, cuando vi como pintaba Pollock en un documental y posteriormente en una película de ficción, me di cuenta de que no le había imitado en la forma de hacerlo: yo era pura acción, con un bote de pintura en una mano y un destornillador en la otra, dando vueltas frenéticamente alrededor de la o las telas en el suelo, y lanzando con mucho brío la pintura a los lienzos con el destornillador. Él era mucho más pasivo y lo que yo hice era infinitamente menos cargado. Me encantó hacerlo, me gravé en video, y pensaba que lo había hecho como él. Pero no.
Y en ese fondo, muy blanco a pesar de todo, iba depositando las imágenes intuitivamente, sin normas, de manera automática, como ya lo había hecho en el quehacer anterior, sin un sentido concreto, experimentando a ver qué pasaba. Y pasaba. Porque lo más interesante era (y es) que para cada observador ocurrían cosas distintas



 Bancos de magnetófonos de carne tumefacta. 65x100cm.

 Cuchillo de pan en el corazón. 64x87cm.

El mortífero virus silencio. 114x146cm.

Hidráulicos siglos vegetales. 81x116cm.

Mano de viento hasta la empuñadura. 81x116cm.

Mano de viento. 90x125cm.

Mañanas desconocidas arrojan lluvia en telarañas. 90x125cm.

Mañanas desconocidas arrojan lluvia. 90x125cm.

Mañanas desconocidas. 114x146cm.

Relámpago fisura de rabia metálica. 65x100cm.

Relámpago fisura de rabia. 81x116cm.

Relámpago fisura. 81x116cm.

Sorbiendo médula espinal con pajas de alabastro. 65x100cm.

Sorbiendo médula espinal. 65x100cm.

Veneno de sol muerto fundiéndose en humo. 114x146cm.

Veneno de sol muerto fundiéndose. 64x71cm.

Veneno de sol muerto. 90x125cm.

Veneno de sol. 60x73cm.

Cuchillo de pan. 114x146cm.

martes, 15 de julio de 2014

Pinturas (2014)


 
Los títulos, tanto el título general como los de cada obra, no explican sino que son un elemento más. Cada frase, como cada imagen, trae su propia carga y colabora en la confusión que, en el mejor de los casos, llevará al espectador a percibir, la exposición en su conjunto y cada obra en particular, con sus propios ojos, sus propias sensaciones, su propia singularidad. Y eso para mí es fundamental, como ya he dicho otras veces.
Los soportes son también parte importante. Los siete más grandes son apaisados, aluden a la horizontalidad no jerárquica, y son producto de la reutilización: todos los siete antes fueron otra cosa, tuvieron otra utilidad, y ya estaban condenados a morir. Todo eso, como el título, como las distintas imágenes, como las réplicas a obras de la Historia del Arte, forma parte protagonista del trabajo.
Los pequeños están pintados en soportes más convencionales y son imágenes que podrían haber formado parte de alguno de los cuadros más grandes. Ironicé sobre el podio que, no sólo en el deporte, domina nuestra sociedad: oro, plata, bronce…
Quizá añadir, volviendo a los títulos, que mi nombre es Francisco Javier Gómez Bustelo, que todo el mundo me llamó siempre Bustelo o Javier (Javi)  a lo largo de mi vida, y que sólo en la Seguridad Social me llaman Francisco Gómez. Eso, que me hace gracia, me sugirió el título. Quizá hable de otras cosas también, pero tú mismo, amigo.



¿Cómo te atreves? La rana y la medusa. 47x135cm.

¿Cuál es el sonido de una mano aplaudiendo? 49x156cm.

Millet, Van Gogh y Cardenaíl. 50x120cm.

¿Justificación de la violencia? 46x165cm.
.
Preguntad a Marat. 50x120cm.

Suavemente me matas con tu canción. 34,5x165cm.

Todo irá bien, y todo irá bien, y toda clase de cosas irá bien. 49x156cm.

Venus.         Retrato del artista adolescente.   Instrucciones patada.
60x20cm. c.u.




     
 Yoga.                                          Filigrana.

   
 Baile.                                             Vuelo. 
20x20cm. c.u.
 
 
 
Fotos de la Exposición en la Galería La Maleta
 
 
 
 
 
 
 
 

 
Proyección de la videoperformance realizada con Debbie Douez


Proyección de la grabación de la performance que hicimos María Negro y yo el día de la inauguración.
 
 
Con el director de la galería Mariano Olcese. 






jueves, 12 de junio de 2014

Casi cortar y pegar (2014)


Algunas personas me preguntan por qué lo llamo performance. Intentaré explicarme. La performance viene del accionismo, acciones del artista en el espacio, ya sea con los objetos en él presentes, con el propio cuerpo o con los demás participantes. Las primeras experiencias se remontan a las representaciones dadaístas de Zurich y Berlín o a los surrealistas de París, hace ya cien años. En esos momentos  tenía un alto grado de improvisación para luego convertirse en  algo muy polifacético y diverso.
El término viene del inglés performance art, arte en vivo, y está ligado a la acción poética, la poesía visual  y otras manifestaciones del arte contemporáneo.  Algunos lo llaman live art, action art, intervenciones, etc. El  sniggling es una forma de performance  en público, que normalmente se desarrolla de modo que los espectadores no se den cuenta, al menos al principio, de que se está ejecutando una performance (este modo lo utilizó la vallisoletana Dora García en la Bienal de Venecia hace unos años, por ejemplo).
Mi acercamiento a esta forma de expresión es ocasional. La primera vez la llamé acción y me ayudé de la amable colaboración de El bufón improvisado, un grupo de teatro callejero (dos actores y una bailarina), y lo llevamos a cabo en el interior de la galería Evelio Gayubo de Valladolid en 1987.
En la exposición que hice en la galería La Maleta de Valladolid, proyectamos una video-performance que realicé en 2009 con Debbie Douez. Fue un acto totalmente improvisado pero sin público. Cada uno grababa al otro  y era un diálogo con un idioma inventado en el momento.
El término en cuestión se ha impuesto en el mundo de las artes visuales y abarca muchos de los actos que algunos artistas realizan en galerías de arte, museos e incluso fuera de ellos.
A mí me da igual que término usar, sólo que éste ya lo entienden las personas que se acercan al arte y ya saben, más o menos, de qué estamos hablando.
 
En esa muestra (en 2014) presentamos un trabajo (Casi cortar y pegar) cuyo texto era mío y en el que colaboró Ana Gallego, del grupo Teloncillo Teatro, en la coreografía y que realizó conmigo la experimentada actriz María Negro. 

Estos son unos fotogramas de la intervención que hicimos.